Desde que decidí vivir de una manera más sana y a la vez respetuosa con el medio ambiente he ido realizando cambios en mi día a día. Sustituyendo hábitos que no me resultaban interesantes por otros que sí. En el articulo de esta semana me gustaría compartir contigo los 7 hábitos que me han cambiado la vida (y lo siguen haciendo).

Los hábito que te voy a presentar a día de hoy forman parte de mi forma de vida o lifestyle. No obstante, ha sido un proceso de transformación lento y progresivo. Querer cambiar todo de golpe es un motivo de abandono.

Si todavía no sabes cómo incorporar un hábito te recomiendo que te pases por mi artículo «5 pasos para adquirir hábitos beneficiosos».

Vamos a por ellos…

Reducir las pertenencias al máximo

Hace un tiempo me he dado cuenta que cuanto menos cosas materiales tengo más feliz soy.

Nunca me ha gustado el desorden. No obstante, no era consciente hasta que punto reducir lo material a lo necesario facilita el orden. Ahora, me resulta tan obvio que no se porque tarde tanto tiempo en darme cuenta.

Reducir no significa vivir en escasez, significa seleccionar lo que nos aporta valor y deshacerse de todo lo demás. Cada uno tendrá sus propias necesidades y tendrá que buscar su equilibrio. Pero recuerda: «Menos es más».

Otro aspecto importante es que, lo verdaderamente importante no es tener algo, es disfrutarlo. Por ejemplo, ¿para qué quieres tener un kayak en el trastero? Lo importante es disfrutarlo, recorrer la costa explorando, descubriendo lugares nuevos, sintiendo aire del mar y el agua en nuestra piel. Y para esto, de quién sea el kayak es lo de menos.

Lo importante no es tener, es disfrutar.

Cuando tenemos sólo lo que necesitamos, encuentras las cosas con mayor facilidad, ahorras espacio, pierdes menos tiempo en tomar decisiones y dejas hueco para que entren cosas nuevas (no necesariamente materiales).

Por tanto, simplificar mis pertenencias me ha traído orden, espacio, claridad, tiempo y dinero. Además, en mi vida están entrando cosas nuevas que con el desorden no había hueco para ellas. ¿Qué más se puede pedir?

Alimentarse a base de vegetales

A diferencia de lo que se cree, llevar una alimentación vegana equilibrada no es más complicado que una alimentación omnívora equilibrada. Lo que limita de entrada es el bagaje cultural. Las recetas que hemos heredado de nuestra familia no nos servirán, por lo que tendremos que dedicar un tiempo a experimentar y definir nuestro recetario base.

No obstante, vivimos en la era de la información y disponer de una receta vegana es cuestión de 2 clics.

A mi me gusta lo minimalista, por lo que eso también lo trato de aplicar en la cocina. Tiendo a comer los alimentos lo más naturales posibles, de temporada, de agricultores cercanos y sin grandes elaboraciones.

Platos con ingredientes de calidad, cocinados lo justo o nada y combinados siguiendo la regla del plato: 1/2 del plato de vegetales, 1/4 del plato de proteínas vegetales y 1/4 del plato de hidratos de carbono. Me parece muy sencilla, fácil de recordar y un buen punto de partida.

Mi alimentación es 100% vegetal y el único suplemento que tomo es vitamina B12, 2 pastillas de 1000 μg de cianocobalamina a la semana. Si tienes dudas aquí te dejo un vídeo muy interesante al respecto: necesidad de suplementarse con la vitamina B12 de Luis García Vegan.

Desde que hice el cambio de alimentación, la alergia ha desaparecido, rara vez estoy malo por catarro o gripe, me mantengo en mi peso (65 kg y mido 1.80cm) y mi energía está rebosante desde por la mañana hasta por la noche.

También llevar este tipo de alimentación contribuye a reducir la contaminación, la explotación animal y humana. En definitiva siento que con la alimentación vegetal cercana y ecológica he mejorado mi bienestar reduciendo mi huella ambiental. ¡Un hábito WOW!

Dejar de comprar en supermercados

Cuando comencé a ocuparme de comer productos lo más naturales posibles, de una manera lógica me fui apartando de los supermercados. La mayor parte de lo que podemos comprar en un supermercado es un alimento procesado y a mi salud no le interesa.

Los productos frescos y ecológicos que encontramos en los supermercados suelen venir envueltos en plásticos (#desnudaLaFruta) y la calidad de los mismos no tienen comparación a los comprados directamente al productor.

La principal diferencia es que cuando compramos en un supermercado los productos han pasado por cámaras frigoríficas, llevan tras de sí un montón de kilómetros de transporte. Además, no está garantizado que el trato al agricultor haya sido justo.

Dejar de comprar en supermercados y comprar en productores locales como Las Hortalizas del Valle es uno de los 7 hábitos que me han cambiado la vida.

En mi caso, tengo la suerte de vivir cerca de dos productores, Fer y Carol, de Las Hortalizas del Valle, que son geniales. Les compro la mayor parte de la fruta y la verdura que consumo. Cada vez que voy a comprar a su tienda es un verdadero placer. No es solo la calidad de lo que compras, son las personas y el proyecto que hay detrás.

Desde que los conozco, he descubierto la gran ventaja del comercio local y de cercanía. El contacto humano entre el productor y el consumidor es muy enriquecedor y necesario hoy en día.

Todo lo que no consigo en Las Hortalizas del Valle, lo consigo en el grupo de consumo al que pertenezco y en otras tiendas que fomentan el residuo cero. Algunas cosas las consigo por internet, pero procuro que sean las que menos.

Por lo que, dejar de comprar en supermercados ha traído a mi vida muchos beneficios. Comer más sano, productos de más calidad y de temporada, nuevas relaciones y disfrutar de ir a comprar.

Leer todos los días

Hace ya casi un año que me fije un objetivo: leer al menos un libro cada dos semanas. Es un compromiso con mi desarrollo personal y profesional que hace que lea al menos 28 libros/año.

Por lo que estoy vivenciando, está suponiendo un hábito muy recomendable. Voy eligiendo cada dos semanas en que aspecto quiero aprender más. Es una manera más de tomar responsabilidad sobre nuestra vida.

No dedico mucho tiempo al día, entre 30-60 minutos, pero es lo suficiente para avanzar día a día hacia mi objetivo. Lo importante es leer todos los días, aunque sean 5 minutos. Empacharse un día a leer y no volver a tocar un libro en meses no hará que adquieras conocimiento de forma constante.

La repetición es lo que hace el hábito y el hábito determina nuestra vida.

Al final del post te dejo algunos de los libros que he leído este año y que te recomiendo.

Realizar una rutina matinal

Tengo comprobado que la energía con la que me levando determina el día. Como me gusta la proactividad he establecido una rutina matinal que me garantiza la mayoría de los días empezar con la energía adecuada para tener un día productivo y pleno.

Aquí te dejo mi rutina:

  1. Me levanto sobre las 6:00 am.
  2. Me lavo los dientes y la lengua para ayudar a eliminar los tóxicos expulsados durante la noche
  3. Bebo un vaso de agua para hidratar el cuerpo.
  4. Medito durante 10 minutos. Agradezco el nuevo día y todo lo que tengo material e inmaterial. Me gusta agradecer, todo, hasta lo que pueda parecer insignificante (el pelo del ombligo por ejemplo).
  5. Antes de desayunar, dedico entre 30 y 60 minutos a hacer algo de valor para mí. Por ejemplo, escribir un artículo para inteligenciaeco.com.
  6. Termino la rutina desayunando y con una ducha.

De esta manera tan sólo 2 horas después de haberme levantado ya he cumplido dos objetivos a nivel espiritual y profesional. Por muy mal que se de el día el éxito está garantizado. ¿Ves la idea?

Adelantar el horario de comidas

Aunque en España hay tradición de comer y cenar muy (muy) tarde. A mi me va mucho mejor comer y cenar acorde al reloj biológico.

Ir a la cama con la digestión hecha es algo que me permite descansar mucho mejor y, por tanto, levantarme al día siguiente con mucha más energía.

Además, al alargar el tiempo entre la cena y el desayuno estamos ayudando a que el cuerpo elimine más toxinas y el sistema digestivo descanse. De esta manera mejoramos nuestra salud.

Seguro que tras leer estas líneas has pensado: «ya me gustaría a mí poder hacer eso, yo no puedo». Problemas para adelantar el horario puedes encontrar muchos: laborales, familiares, personales… El cerebro es una máquina capaz de generar millones de excusas por miedo a salir de la zona de confort.

No obstante, cuando decides ponerlo a trabajar para crear es igual de genial. Sólo es cuestión de tener claros tus valores y priorizar. A una mala siempre puedes cambiar de vida para ajustarla a tu salud. ¿Quién te quita? Nadie, sólo tú.

Hacer deporte de manera regular

7 hábitos que me han cambiado la vida. Hacer deporte de manera regular.
Foto de Paul Green. Unsplash

Cuando estamos con el tiempo justo es fácil que el deporte quede relegado a un segundo o tercer plano. Conseguir tiempo para hacer ejercicio es algo que suele costar.

No obstante, es algo básico para vivir de una manera saludable y prevenir la enfermedades asociadas al sedentarismo: obesidad, problemas cardiovasculares, depresión…

En mi caso, el deporte siempre ha formado parte de mi vida. Desde que competía en patinaje de velocidad hasta ahora. Por épocas, he estado más activo que otras, pero siempre ha estado conmigo.

A día de hoy lo planifico de manera semanal. Ya no dejo al azar el hacer o no hacer deporte. Lo considero tan básico como comer. Mi objetivo es dedicar como mínimo 8 horas todas las semanas.

Algo que me ha ayudado para conseguir el objetivo ha sido aprovechar los desplazamientos al trabajo para ir en bicicleta. Aunque voy con una bicicleta eléctrica voy dándole caña para ejercitar el corazón. De esta manera, aunque en el día no haga más, por lo menos 40 minutos he estado realizando una actividad aeróbica.

Usar la bicicleta para ir al trabajo tiene además muchas ventajas ecológicas: reduces las emisiones de C02 y otros contaminantes a la atmósfera y no haces uso de combustibles fósiles. Un ejemplo claro de cómo mejorar la salud de forma sostenible. ¡Otro hábito TOP!

Si quieres saber más sobre cómo ir en bicicleta al trabajo aquí te dejo mi artículo sobre cómo usar la bicicleta como medio de transporte urbano.

Además de la bicicleta, todas las semanas me voy de ruta. Es una actividad que me gusta mucho. Estar en contacto con la naturaleza me hace estar más presente y relajar la mente.

También practico Yoga, al menos una vez por semana y hago una rutina de gimnasio 2 veces por semana de 20-30 minutos (muy concentrada y minimalista).

Para incluir la mayor actividad física posible en el día a día, tengo adquiridos otros pequeños hábitos que me ayudan a estar más activo. Por ejemplo, subo siempre que puedo por las escaleras (es decir cuando no voy cargado hasta arriba de cosas) y durante mis horas sentado uso una pelota de fitball gran parte del tiempo.

En definitiva, tengo el deporte integrado en mi vida, de tal manera que no me cuesta hacerlo y eso me permite sentirme con fuerza y energía para afrontar cualquier reto que se me presente.

Información adicional y recursos

Para complementar la información del post aquí tienes algunos recursos interesante que te pueden motivar para cambiar de hábitos. Dos documentales:

Los libros sobre los que he hablado en el artículo de hoy y que me parecen muy interesantes son:

Y por último, artículos relacionados para obtener más información sobre hábitos saludables:


Y hasta aquí el artículo de esta semana sobre hábitos. Espero que te haya resultado interesante e inspirador. Si te parece que le puede interesar a alguien que conoces, por favor, compártelo (en tus redes sociales, por correo electrónico, por WhatsApp, como más te apetezca).

Si me quieres comentar algo, debajo lo puedes hacer. Estaré encantado de saber de tí y de poder ayudarte con tus dudas.

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¡Salud y sostenibilidad!