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Mis inicios en el mundo «espiritual» fue a través del Yoga. Comencé con la práctica por recomendación del cardiólogo, ya que aunque mi corazón funcionaba bien mis miedos me hacían creer que no.

Las creencias, esas verdades que tenemos que no están probadas y que nos influyen tanto en la manera de vivir.

Durante esta Semana Santa he estado inmerso en el retiro TAMMA para conocerme un poco mejor y seguir el camino de desarrollo personal.

Como me ha parecido una experiencia tan enriquecedora, agradable, recomendable y genial que la quiero compartir contigo.

¿Por qué he realizado un retiro?

Comencé a practicar Yoga hace ya 10 años. Mediante la práctica aprendí a calmar la mente y me inicié en la meditación. Con la meditación me acerqué a los retiros.

Cuando conocí que era un retiro y lo que se hacía me generó un gran rechazo por mi parte. No me podía imaginar yo en algo así.

En un retiro, lo que se hace es desconectar. Bajarte del mundo por unos días y profundizar en tu interior.

Por aquella época me interesaba más por el hacer, hacer y hacer. El pararme a escuchar mi interior no me resultaba muy agradable.

Estaba claro que no era el momento e incluso los prejuicios me llevaron a dejar de practicar Yoga.

Como todo en la vida cambia, no hay nada invariable. Y yo, como no podía ser de otra manera, he cambiado. Ahora pararme a observar me parece algo fundamental para vivir de una manera más plena y evolucionar espiritualmente.

Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos.

Heráclito, filósofo griego.

Las personas para estar sanos tenemos que tener un equilibrio en cada una de nuestras cuatro áreas naturales: física, mental, emocional y espiritual.

Para estar saludables no sólo hay que ir al gimnasio, hay que trabajar cada una de las áreas para que vivamos en armonía. Sino, lo que sucederá es que físicamente estaremos muy fuertes, pero no estaremos sanos de manera holística.

Visualmente, se puede ver como una rueda de una bicicleta. Te imaginas si cada radio fuera de diferente longitud. La rueda giraría a saltos, y no sería nada cómodo ir montado en esa bicicleta.

Eso mismo es lo que nos pasa con nuestras vidas, cuando la rueda no está bien centrada y tenemos unos radios más largos que otros, nuestro día a día está lleno de altibajos.

Con un retiro tenemos la oportunidad de trabajar las cuatro áreas de una manera concentrada, en un ambiente seguro y acondicionado para ello. Lo que hace que podamos evolucionar de una manera estable y en mucho menos tiempo que trabajando cada una de las áreas por separado durante nuestros quehaceres diarios.

Aunque seguían las excusas de siempre: tiempo, dinero, miedos, etc. Cuando llegó a mi la información del retiro TAMMA, eché a un lado todas mis creencias y decidí que era ya el momento de vivir y de experimentar YA un retiro.

¿Qué esperaba del retiro?

Nada.

Preferí no hacer ninguna suposición e ir con la mente abierta, con ganas de aprender, disfrutar y vivir.

Gastar energía en lo que nos llegará es una pérdida de tiempo. Al mi cerebro le encantan las suposiciones, pero me alejan del momento presente. Y quiera o no, es el único momento que tengo de verdad.

Además, no se si te pasará a tí, pero: la ficción rara vez se parece a la realidad.

Por lo que esta vez, huí de las suposiciones y me dejé ir. Lo que tuviera que ser, sería.

El retiro TAMMA

Creo que toda actividad o evento refleja el alma de las personas que lo organizan. Por eso, voy a empezar a contarte mi experiencia hablando de: Tania y Manu.

Tania y Manu

Tanto Manu como Tania son encantadores y siempre dispuestos a ayudar. Las conversaciones con ellos son muy enriquecedoras, agradables, fáciles de mantener y complementan perfectamente las actividades.

Tania, además de su su formación como instructora de: pilates, Yoga, Chi kung; es coach especializada en sanación de la autoestima. Lo que le da al retiro un componente de desarrollo personal que me ha encantado.

Manu, aunque ingeniero de titulación, su pasión lo ha llevado al estudio de las terapias alternativas y formarse en varias técnicas entre ellas el: Pilates, Yoga o Reiki. Y especializarse en el Movimiento Natural. Explica con gran claridad, buscando la buena ejecución y dando alternativas en función de las posibilidades de cada uno. Un lujo de instructor.

Son una pareja que se complementan a la perfección consiguiendo que la experiencia sea magistral.

¿En qué ha consistido?

Ha sido una mezcla muy acertada de diferentes disciplinas con las que equilibrar los diferentes áreas de la salud.

  • Ejercicios de autoconocimiento.
  • Chi kung.
  • Yoga.
  • Meditación.
  • Bio danza.
  • Gente interesante.
  • Comida rica.
  • Entorno muy tranquilo y silencioso.

El retiro comienza realizando un ejercicio de autoconocimiento y estableciendo un compromiso para los días que nos esperan. En mi caso: «Escuchar a mi cuerpo y dejar atrás la vergüenza en las clases de baile».

Yo nunca había realizado Chi kung (se da un aire al taichi que igual es más conocido). Mediante movimientos lentos acompañados de la respiración se hace circular la energía vital con el fin establecido. De todas las actividades es con que menos feeling tuve.

En las clases de Yoga, Manu siempre está pendiente de tu postura, cuando es necesario te corrige. Es algo que me gusta mucho, porque los pequeños (o grandes 😅) detalles son lo que hacen mejorar sin riesgo de lesionarse.

Todas las meditaciones realizadas fueron diferentes y muy potentes. Permitiendo adentrarte en tí y conocerte mejor.

Por el medio también hubo tiempo para divertirse con clases dinámicas y simpáticas bailando, riéndose y moviéndose al ritmo (o no) de la música.

También fue importante el tiempo libre, sobre todo el tiempo para estar a solas, sin hacer nada. Sólo estar.

Es en estos momentos a solas cuando aparecen todos los miedos a relucir. La mente empieza a revisar el pasado, crear suposiciones del futuro. De todo, menos disfrutar del presente.

Dedicarte tiempo a solas sin hacer nada es lo que te permite aprender a estar agusto contigo mismo.

Estar agusto y agradecido de lo que tenemos en cada momento, disfrutarlo y vivirlo; es una actitud que intento tener siempre.

Las actividades que se realizan en el retiro fomentan esta actitud y, por tanto, aprendes a vivir más en el aquí y el ahora.

Lugar, entorno y personas

El retiro se realizó en el Espacio Finca Alegría. Un entorno próximo a la ciudad de Cartagena (Murcia), pero alejado del ruido y de la ciudad. Se llega por una carretera estrecha y rodeada de almendros, algarrobos y pequeñas casas unifamiliares.

Los chicos que llevan Rocío y Rubén son muy agradables, siempre con una sonrisa y pendientes de que todo esté perfecto. Su proyecto es muy chulo: brindar desarrollo y crecimiento personal en la naturaleza, además de descanso y hábitos saludables como la práctica de Yoga, meditación y comida saludable.

En la finca, disponen de dos casas rurales adosadas y privadas que se pueden alquilar enteras o por habitaciones como albergue. También disponen de área de autocaravanas.

Las mascotas son bienvenidas y tienen un espacio habilitado para quedarse (en nuestro caso no lo usamos ya que se queda muy tranquila en la furgo). No obstante, al ofrecer un espacio libre de alérgenos dentro de las casas o habitaciones no pueden entrar.

Cabe destacar su atención exquisita, ya que en mi caso además de llevar una alimentación vegana no consumo gluten. En ningún momento eso fue un problema y siempre estaban pendientes de todo.

Otro detalle que me encantó es su compromiso con la separación de residuos. En las comidas había dos cubos uno para lo orgánico y otro para los plásticos, latas, envases. Separar en origen es un gran gesto, ¡gracias chicos!

Aunque la lluvia nos acompañó durante todo el fin de semana, no impidió dar algún paseo y hacer algunas fotografía del entorno, tranquilo y relajante.

Para mi que no estoy acostumbrado, ver almendros y algarrobos siempre me fascina. Además lo árboles estaban con frutos (verdes todavía), pero el placer era aún mayor.

¿Qué me he llevado del retiro?

Los tres días se me pasaron volando, pero a la vez tenía la sensación de haber estado mucho tiempo. Eso quiere decir que me abstraje del tiempo y estuve centrado en el AQUÍ y en el AHORA.

Del retiro, me llevo un poquito de los corazones de cada uno de los que compartimos estos días juntos. Ha sido un placer haber coincidido con vosotros: Nuria, Lore, Lydia, Maribel, Manu y Tania. ¡Gracias por estos momentos juntos!

Foto de grupo. Retiro TAMMA Semana Santa 2019

Aunque el viaje en coche fue importante (1800 kms y unas 18h), la recarga de energías y la relajación del retiro hizo que la vuelta a la civilización fuera fácil y desde un nuevo prisma.

Además, con todo lo vivido noto una mayor autoestima y un mejor autoconocimiento. Los pensamientos están más ordenados y pienso con mayor claridad.

Disfruté mucho de volver a hacer Yoga, tanto que mi propósito al finalizar el retiro fue: «volver a hacer Yoga de manera regular». De vuelta en el viaje, analicé las opciones y el lunes ya asistí a mi primera clase post-retiro. En la acción es donde está la evolución.

Ha supuesto un chute de energía impresionante y que ha ayudado a potenciar más mi salud.

En definitiva, me llevo una experiencia muy enriquecedora que me acerca más hacia mi objetivo: vivir saludable y sostenible.

Para terminar, quiero compartir algunas de las fotografías que realicé durante el retino. Espero que te gusten.

Si te parece que lo que he contado puede resultar de utilidad de alguien, envíaselo directamente o compártelo en tus redes sociales para que tus amigos puedan leerlo.

Gracias por haber llegado hasta aquí.

¡Salud y sostenibilidad!

Ignacio F.

Foto de portada de Marion Michele. Unsplash